La homeostasis


La naturaleza es dinámica; muchas cosas ocurren, tanto a gran escala como a pequeña escala, la mayoría de veces en respuesta a estímulos de nuestro ambiente, por ejemplo, sudamos cuando hace calor para disminuir la temperatura, pero también aumenta la temperatura a propósito cuando hay algún organismo dañino en nuestro cuerpo, esto con la finalidad de aumentar la cantidad de células del sistema inmune para responder al ataque miscroscópico.

El fisiólogo francés Claude Bernard describió como, sin importar si hubiera un frío intenso o un calor agobiante en el ambiente, la temperatura interna del cuerpo no variaba demasiado. Cada una de esas acciones que realiza el cuerpo para mantenerse en equilibrio es lo que se denomina homeostasis. El fisiólogo estaounidense Walter Cannon fue la persona que llegó con el término para poder describir esa tendencia para mantener la estabilidad y equilibrio interno. 

Todos los mecanismos para el control homeostático tienen tres componentes principales: un receptor, un centro de control y un efector.

  • El receptor es aquel cuerpo que detecta los cambios en el organismo (por ejemplo, termorreceptores).
  • El centro de control recibe la información del receptor, conociendo el rango normal que debería tener el cuerpo ante cierta variable (por ejemplo, una temperatura corporal entre 36.1 a 37.2 grados C).
  • El efector recibe las instrucciones del centro de control y realiza la o las acciones necesarias para reestablecer el equilibro (por ejemplo los músculos que causan los temblores para aumentar la temperatura).
La respuesta al cambio puede ser basado en una retroalimentación positiva o una retroalimentación negativa:

  • En la retroalimentación negativa los efectos son correctivos; a veces, cuando nos levantamos de la cama, nos sentimos mareados debido a que la sangre no está llegando en suficiencia a la cabeza, los barorreceptores de las arterias detectan el cambio, envían la señal al centro cardíaco del cerebro, este entonces le dice al corazón que lata más rápido para anular la presión baja y restaurar el equilibrio.
  • En la retroalimentación positiva los efectos son de autoamplificación: cuando una mujer va a dar a luz, el contacto del feto con el cuerpo del útero envía una señal al cerebro para que aumente la producción de oxitocina (hormona que promueve las contracciones del parto), que provoca que el feto tenga cada vez más contacto con la pared del útero, que luego envía más señales al cerebro, repitiéndose entonces el ciclo hasta que este es expulsado. A veces, este tipo de retrolimentación puede ser dañino; en el caso de la fiebre, esta es producida para aumentar la producción de glóbulos blancos en la médula ósea con respuesta a una infección, aumentando cada vez más para acelerar la producción de glóbulos blancos. Esta es un arma de doble filo, pues una temperatura muy alta puede ser fatal para el cuerpo.




Referencias bibliográficas

Saladin, K. (2013). Anatomia y fisiologia. La unidad entre forma y función. [Documento PDF] Disponible en http://ifssa.ddns.net/biblioteca/files/original/16b817b50762226b6bb89cadf544f8b7.pdf

Departamento de Fisiología, Facultad de Medicina, UNAM. (s.f.). Homeostasis. [Documento PDF] Disponible en http://fisiologia.facmed.unam.mx/wp-content/uploads/2019/08/UTI-pr%C3%A1ctica2homeostasis.pdf

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